Me hicieron inmortal en 2051, fui una historia de felicidad después de unos cinco mil fracasos. Además, fui el único; después empezó la guerra, vino la pobreza y no se pudo hacer otro inmortal.

Habité nueve planetas además de la Tierra. Con los seres humanos estuve en los primeros dos, luego en los próximos seis viví junto a los clan, la especie a la cual evolucionamos. Yo era el único homo sapiens entre ellos, todo un evento. Después, en otro planeta viví solo. Toda forma de vida está extinta. Tenía la esperanza de morir, pero yo no sabía que tan inmortal era.

Lo peor es que hay la certeza de otro mundo después de la vida, se llegó a comprobar tangiblemente. Un lugar formidable, por cierto. Y yo me quedé solo en esta parte de la humanidad. Lo he visto todo, pero no tengo a quien contarle nada. No sabía que ser inmortal era tan solitario. Tal vez un día, alguna civilización o alguna una barbarie me encuentren.

Josué R. Álvarez

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