Cuando saliste, después de varios meses de encierro, viste un cielo nítido y a un lobo pastando con una cabra. El vecino amargado que te odiaba te ofreció su gentil ayuda.

O el mundo había mejorado o estabas en el paraíso, de verdad en el paraíso. No consideraste el psiquiátrico.

Josué Álvarez