Nota: estas reseñas son antes que nada mi diario de lectura, seguramente no habrá en ellas demasiada profundidad e incluso puede que les haga falta sensatez, pero de verdad me gusta registrar y opinar sobre lo que leo, así que si te entretiene o te aporta algo, una mínima luz, pues adelante, sos bienvenido/a a mi blog. Un abrazo.

Supongo que como muchos, llegué a Jon Fosse gracias al Premio Nobel de Literatura que le otorgó la Academia Sueca en 2023. La primera obra que leí de él  fue «Trilogía», lo hice ese mismo año o pudo haber sido a inicios de 2024. «Trilogía» es un historia que aún hoy recuerdo por su sentido relato y sus personajes entrañables. Una pareja embarazada  que busca posada, en una suerte de Belén nevado y frío, no se olvida fácilmente.

De este autor, leí, recientemente, «Blancura», que más que una novela, por su estructura, considero un cuento largo. El personaje principal narra cómo se interna en un bosque, que la nieve, poco a poco, convierte en una absoluta blancura. Se ha introducido en ese bosque en su vehículo, por un camino que no admite el retorno, y luego recorre el camino a pie.

El monólogo interior no va al pasado, sino que cuenta su presente y en algunas ocasiones proyecta el futuro, imagina escenarios posibles que condicionan su acción. Por ejemplo, no se mueve de un punto al que ha llegado porque ninguno de los escenarios que imagina le parecen favorables para ejecutar una acción.

 La narración alterna entre los pensamientos del personaje principal y las acciones de este mismo personaje, que contadas en un monólogo interior presente no dejan de sentirse extrañas. Lograr una narración de este tipo sin descolocar al lector es, definitivamente, un gran mérito.

El frío y la blancura de la nieve van transformando la realidad que este personaje observa. Se le aparecen criaturas y los padres. Y sobre esto quisiera hacer una acotación: la criatura que se le aparece es, evidentemente, sobrenatural, pero a la vez es mucho más posible que los padres, porque ¿qué harían los padres en el bosque? Y sobre todo, ¿cómo llegarían a ese bosque en el que ni el mismo personaje principal sabe dónde está y mucho menos cómo salir? No digo que dentro de la estructura narrativa no sea verosímil, lo es; pero, definitivamente, lo sobrenatural encaja mejor en este relato.

Lo absurdo de la situación no revela, como pasaría con Kafka, las contradicciones sociales, sino las contradicciones de lo más profundo del ser humano. Creemos que hay retorno cuando no es así, tenemos la esperanza de salir de nuestros bosques nevados, pero a la vez estamos paralizados porque la ansiedad que causa los escenarios posibles pulveriza nuestras ideas.

Yo pienso que «Blancura» tiene mucho de espiritual. Hay algo de la voz de Dios en este relato, pareciera de esas revelaciones hechas a los ascetas en los desiertos y en los montes.

Es un libro que nos propone un camino sin retorno y que nos abraza en su blancura.

Josué Álvarez

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