Para ti brota todo el zafiro de la Tierra

las gemas, los rubíes, las aguas delirantes.

Por ti expulsa sereno, el mar a los diamantes

y a los rocos manantiales el calor se aferra.

Se pintan los paisajes, se esboza cada sierra;

divinos van errando los verdes fulgurantes

de una ínclita aurora, de los cielos instantes

del planeta lo excelso, de la noche la guerra.

Colores se componen al iris de tus ojos,

la brisa se transforma a tu temperatura,

la vida se acomoda y evita los abrojos.

Los sabios de la tierra se ponen a tu altura,

el sol publica un cielo, en acuarela rojo

¿Y yo que puedo darte? Un verso que murmura.

Josué R. Álvarez