Qué mínimo detalle de la lengua

que solo por un rasgo del sonido

un vívido sonoro convertido

en un sordo fonema que no mengua,

nos cambia cual confuso trabalengua

el perro del humano tan querido

por pero, que nos da por entendido

que si hay la guerra, bien habrá la tregua.

Así soy capaz de seguir la pista,

y con un solo cambio, uno expreso

ya no hablo de huella, hablo de vista;

….

y en otro caso, podría de un peso

creerse necesitado un coplista

que en verdad precisa de un franco beso.

Josué R. Álvarez

17 de febrero de 2022

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