Elegir el nombre de un niño o de una niña siempre es complicado e ilusionante. Y es una actividad que se suele sobrepensar, quizá por ser tan definitiva. En algunos países solo se puede cambiar el nombre si atenta contra las buenas costumbres. Los papás hacen pruebas diciéndolo en voz alta, escribiéndolo, pero de tanto hacerlo hasta les suena raro.

Aquí te presento algunas consideraciones lingüísticas y pragmáticas a la hora de elegir nombres:

  • Piensa dos veces los nombres homófonos

Hay nombres que se pueden escribir de muchas maneras. Como Jesi, que tiene Yesi, Yesy, Jesi, Jesy. Y a cada una de esas variables le podemos agregar una ss o una h. Si el nombre no se está copiando hay que preguntar: ¿cómo se escribe? Y si se está del otro lado hay que aclarar, se escribe de esta u otra manera. Entren en esta misma categoría nombres que no está muy clara su pronunciación.

  • Piensa dos veces en los parónimos (Las combinaciones estables es mejor no tocarla)

A pesar de que mi nombre me gusta, no me agrada que sea parónimo de José. Me han entregado hasta cheques con el nombre José Ramón. Es que es una combinación casi estable, y las personas se inclinan siempre por lo más conocido. Los nombres como José Luis, Juan Carlos o parecidos, es mejor dejarlos tal cual.

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  • Cuidado con la cacofonía

Hay que tener cuidado con los sonidos que se repiten. Como Ana Ángela. Es necesario para esto considerar los apellidos. Eso sí, es más peligrosa la repetición de una vocal que de una consonante.

  • Cuidado con la rima

No, el nombre no es un poema. Y aquí también hay que considerar los apellidos: Ramón Salomón o Salomón Rendón no son buenas opciones. Podrían parecer atractivos a primera vista, pero la rima es mejor que se quede como un recurso literario.

  • Hay que afinar bien el oído (y los significados)

En internet se han popularizado muchas combinaciones de nombres que dichos de corrido suenan como una frase obscena. Cuidado ahí. Y en el caso de las niñas, que tienen tantos nombres que son sustantivos comunes (y hasta propios como de países, ciudades y ríos) es necesario pensarlo muy bien antes de combinarlos.

  • Otros

¿Nombres de celebridades? Tal vez, solo tal vez. ¿Nombres solo por tradición? Es lindo, pero hay que pensar en el futuro del o la bebé. ¿Nombres en otro idioma? Quizá hay que revisar el apellido para que no se vea una vasija hecha de dos barros.

Josué Álvarez

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