Café me parece, de entrada, la invitación a un ritual. Resulta muy tentador leer el poemario, tomando una taza de café, seguir el ritual de diario, y así lo hice. Y para mayor sorpresa, Servio Flores creo que no lo pasó por alto, con el poema Parroquianos: Los parroquianos de los cafetines / atraviesan la puerta / como se cruzan las tardes de tedio y de sopor. /Se sientan con la fe / de que la taza llegará a su mesa. / También lo hace el pan, / los recuerdos, / y la resurrección después del beso (pág. 54).

Flores procura hablar en el poemario que se hizo acreedor al II Premio de Poesía Hondureña Fernando Antonio Paredes Vélez 2021, sobre el universo del café. De ahí que con acierto comience con Cafénesis, que hace referencia a un génesis, no necesariamente cristiano, a pesar de que el primer verso; ¡Hágase el café! (pág. 13), es una referencia al Génesis de la tradición judeocristiana. También, en el inicio del poemario, hay una referencia menos religiosa y más científica: el Big Bang, con un poema homónimo.

Desde el punto de vista del tratamiento del tema, Servio Flores redimensiona el café, o mejor dicho, recuerda sus verdaderas dimensiones y procura no olvidarse de todos sus alcances.

Para ello se vale de la construcción de un campo léxico, que tiene mayor o menor distancia con el café, pero que de todas maneras, la amalgama que forma con cada poema, hace que la referencia, por lejana que sea, se entienda. Por citar algunas palabras: aroma, vapor, olor, boca, molino, polvo, tueste, instantánea, sorbos, trago, humeante, cosecha, arábiga, destilada, calor, saborea, químico, cafeína, agua, silla, etcétera. Sí, silla, ¿o usted, querido lector, se toma el café de pie? Que sí, que se puede, pero no es lo más natural. Incluso, en una interpretación bastante libre de Divergencias, se puede dividir lo urbano y lo rural, y pensar de inmediato en productores y consumidores de café.

Photo by Juan Pablo Serrano Arenas on Pexels.com

Hay ciertamente poemas destacables, tanto desde el punto de vista técnico, como desde el contenido. Cronos y kairos es uno de ellos, su metáfora inicial puede ser ella sola un poema: El tiempo es un molino / que nos convierte en un poema. // Para gustos el tueste (pág. 22). Diálogo, por su parte, lleva el lenguaje y la figura literaria misma a sus límites: Desde su borborigmo / la cafetera intenta / hablarle al corazón, / y el corazón la entiende (pág. 24). Por otra parte, Transmutación es un poema esperable, pero necesario, además de que está ejecutado magníficamente.

Hay dos poemas que en su estructurara son muy parecidos, por no decir que idénticos: Instantáneas y Café borgeano, shots. Ambos están compuestos de poemas más pequeños, como está sugerido en su nombre. Una idea que he abrazado con alegría.

El poemario puede dividirse en dos grandes intenciones poéticas: la personificación (para tener un diálogo con el café) y la metáfora que puede ser el café (o lo relacionado a él) de la vida.

En el lenguaje literario usado en Café hay figuras que están esplendorosamente construidas. En Big Bang, Flores escribe: Y mientras lo tomas: / ¿Quién saborea a quién? / Esa es la cuestión (Pág. 15). En la pregunta, que entra la duda si es retórica o no (y eso es destacable), está implícita la personificación. Del mismo modo en Desaparecido, la metáfora: La ausencia es una flor que se marchita en primavera, / siempre en primavera (pág. 17), está construida sobre la tradición de que la primavera es el inicio, y en el inicio no debería morir la flor, no se debería marchitar, así como la ausencia es irse antes de tiempo. También se sublima: Hay patrimonios / que la humanidad / todavía no comprende (pág. 36).

Servio Flores le regala a la literatura hondureña un libro que hierve, que no se cansa, que no claudica en la búsqueda de su objetivo, y que nos acompaña en el sorbo, en el aroma o en el recuerdo.

Recomendado.

Josué R. Álvarez

«Presencia de la ausencia»: desde la oposición al complemento

Presencia de la ausencia (2004) de Santos Paulino Escalante, es una colección de poemas fundamentalmente amorosos pero que hacia el final del libro van tonándose más metafísicos, y como su nombre lo indica, hay en el libro un dejo de tristeza y nostalgia. En efecto, el nombre del poemario, que más o menos encarna su…

Burocracia

¿De quien hablo cuando hablo de ella?, ¿de una orden estricta y perversa?, ¿de una mantícora nunca conversa?, ¿o de un cielo despojado de estrellas? .. Tenaz señora, que nos firma y sella un triste poema sin ritmo que versa de un camino cruel que todo le adversa porque es sin alma y sin epopeya.…

De yakuza a amo de casa: reflexiones (de la temporada 1)

Lo que no es De yakuza a amo de casa, podría parecer a simple vista dos cosas: primero, una típica serie que se aprovecha de una situación ridícula para hacer algo de comedia, en este caso un mafioso ocupándose de los quehaceres de una casa; en segundo lugar, podría pensarse que se trata nada más…