En Pájaro habitado, José Enrique Cardona nos propone una construcción semántica sobre la ausencia. El poemario acumula términos que en su significado remiten directa o indirectamente a lo que falta. En algunos casos se trata del tiempo; en algunos otros, del espacio; y en otros, de los sentimientos.

Por ejemplo, en el poema inaugural el verso He sido un fantasma (pág. 33), el término fantasma nos remite a lo que ya no está, pero estuvo. De esta manera continúa en el segundo poema: faltará el espejo (pág. 34), donde faltará, remite a eso que está y no estará. En Vuelta, el tercer poema hay tres adjetivos que tienen esa misma intencionalidad: Desde lejos todo parece silencioso, / solitario / deshabitado /… Más tarde en el mismo poema, Cardona se vale de la metáfora para manifestar la ausencia: hundiremos los pies / en el polvo de la infancia. La infancia que es ya imposible en el presente.

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Esta propuesta semántica se sostiene a lo largo de todo el poemario: Por qué suena aún en estrofas marmóreas (pág. 36): aún precedida de la pregunta por qué nos remita a un no debería ser, es decir, que ya debería pertenecer al mundo de las ausencias, a lo fantasmagórico o a lo que se desea. Están ahí retratados (pág. 38); En cuartos oscuros buscaba (pág. 39); con la huella de un animal imaginario (pág. 41); Hay caminos que no volverán (pág. 42); De lo contrario estaría en un bar / con una solitaria cerveza en medio de los solitarios (pág. 43); al rincón de esta posible existencia (pág. 44); deja que entren los fantasmas / a morar lo inhabitable (pág. 45); Sin conocernos / crucemos las fronteras de los espejos (pág. 47); anuncia para el que ama paisajes fugaces (pág. 48); las mujeres que soñaban con un príncipe azul / se han liberado (pág. 50); Este quince de marzo mi memoria se ha detenido/ […] hemos huido en veloz carrera (pág. 51);  Algún día este café será distinto (pág. 54); Ni un lejano pájaro en el horizonte (pág. 55); o se entreveía la silueta lejana (pág. 57); He buscado tus huellas entre tantas huellas (pág. 60); La hebra parda del río se ha ido como el sueño (pág. 61); Buscábamos nuestra única yegua (pág. 69), Los cuerpos desnudos / se buscan por encima de la muerte. / Desfigurados /polvo seremos en el olvido (pág. 75).

Cada una de estas palabras (solamente representativas y no exhaustivas) tienen algún grado de ausencia en su significado: lo fugaz que está, pero pronto se irá; lo que se detiene, la ausencia del movimiento; lo distinto, que dejará de ser para transformarse; las huellas, que son un rastro del pasado; la muerte, que siempre habla de algo que ya no está.

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A la luz de esta construcción por acumulación, los tiempos verbales cobran otro matiz. El pasado se propone como lo que no es ya, y se manifiesta con nostalgia: recuperar por un instante aquellos ojos / que ya no ven la ciudad del pasado (pág. 63).  El futuro plantea ansias, una necesidad de llenar algo: lo demás será literatura (pág. 74). Y el presente que bien podría prescindir de la ausencia, se manifiesta en algunas ocasiones como un anuncio, y qué es un anuncio sino una anticipación de algo que llenará nuestro vacío: Los grillos […] / anuncian el verano (pág. 64). Y por supuesto, el subjuntivo y el condicional (la hipótesis por excelencia) no se queda fuera del poemario: que cuando todo se quede en silencio, /algún pájaro cante entre arbustos / y al fin regresemos (pág. 44); De lo contrario estaría en un bar (pág. 43).  No se los vería de esta manera, ni aportarían lo que aportan sino fuera por todo el esfuerzo semántico del poemario.

Como parte del decorado de Pájaro habitado, en las páginas 70, 71 y 72 se nos propone: Películas de domingo, Estaciones y Lunes, siendo el segundo poema una referencia a la transitoriedad del tiempo. El alcohol también trasluce en algunos poemas, sin embargo, no llega a ser un elemento sistemático. Es más bien, parte de unas pinceladas, tal vez íntimas, que seguramente Cardona quiso darle al poemario. Quiero pensar.

La obra de Cardona logra poner en el tablero los temas recurrentes de la poesía bajo sus propios recursos. Este libro nos recuerda que el instante es siempre algo en movimiento, que viene del pasado y va hacía el futuro, como el pájaro con su vuelo indetenible, imposible de retroceder. Y ese pájaro nos importa, porque es por nosotros un pájaro habitado.

Josué R. Álvarez

Bibliografía

Cardona, J. E. (2021). Pájaro habitado. Tegucigalpa: Efímera.

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