Desde los años 60, corrió un rumor, que era casi un delirio, por diarios, revistas y cafés de Tegucigalpa. Se decía que en Tegucigalpa se hablaba el mejor español. Supongo que por mejor español se debería entender el más cercano a las normativas de la lengua o el más parecido al ideal de la lengua. Recordemos que estamos hablando de lengua hablada y no escrita.

Lo cierto es que ese hecho es demasiado difícil de medir. Hay muchas variables, y además del dialecto (español hablado en una zona específica) están los idiolectos (español hablado por una persona), los registros (español hablado según la situación y contexto) y elementos sociales como la edad, el sexo, el nivel educativo y las preferencias culturales.

Pero aun así, analicemos parte por parte. Desde el punto de vista fonético es cierto que la lengua tiene un inventario de sonidos, pero prácticamente todas las zonas lingüísticas del español presentan variaciones. Lo que conocemos como el acento, ni siquiera existe en el ideal de la lengua, sino que solo se concreta. Así que no habría manera de saber cuál es el mejor acento.

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Desde el punto de vista sintáctico no se puede pretender que en el discurso oral haya una cercanía con lo propuesto en los estudios gramaticales de la lengua española. Y, dado la naturaleza oral de la lengua, no se puede pretender que la corrección oral sea la más parecida a lo escrito, porque se trata de códigos distintos.

Si pasamos a los niveles morfológico y semántico caeremos en la cuenta de que varían demasiado de región a región, y que la relación de las palabras y sus significados es arbitraria, entonces no habría razón para pensar que una es la correcta y otra la incorrecta, o una la mejor y otra la peor. Y por lo menos para este fin los diccionarios de la Real Academia Española no son una buena referencia, ya que los primeros fueron creados desde una visión eurocéntrica. Se recogía muy poco de lo que se hablaba en América.

 Y por último, ¿cuál sería exactamente el español hablado en Tegucigalpa? No me imagino yo a los pobladores de lo que en aquel entonces era la marginalidad de la ciudad, hablando un español pulcro.

Así que no existe un mejor español, solamente algunos que gustan más que otros. Y en definitiva, el mejor español debería ser aquel que es más efectivo e impactante a la hora de comunicar, sea cuales sean los recursos empleados para alcanzar ese objetivo. Y eso socialmente no habría manera de saberlo.

Josué R. Álvarez

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