Tengo un sol que temprano me amanece

e ilumina las lindes de la Tierra.

Y otro sol que fiel a mis brazos se aferra,

y también en mis brazos anochece.

El dulce que en mi boca permanece

y las brechas de la amargura cierra

es distinto del dulce que destierra

la desdicha que al alma pertenece.

Y así con las siete vidas del gato;

que si muere una vez ya no está vivo,

mas no les hablo de un engaño ingrato

es solo lenguaje connotativo

que es distinto en artificio y en trato

del simple lenguaje denotativo.

Josué R. Álvarez

9 de febrero de 2022

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