La casa del salón de los pilares es la ópera prima del escritor hondureño Dago Aspra. Los 17 relatos mantienen un estilo coherente, pero unos sobresalen más que otros.

Uno de los aspectos que hay que valorar de la obra de Aspra es su trabajo sobre lo oculto, lo desconocido, lo que no se ve. Lograr un efecto en el que no resulte incómodo no es fácil, porque no se trata de insinuar vagamente algo y dejar la incógnita. Se trata de construir lo estrictamente necesario, para que aquello que falta sea fundamental para la historia. Aspra libra con bastante solvencia este escollo literario.

Desde el primer cuento La casa del salón de los pilares, se configura una identidad narrativa. ¿Quiénes llegan?

Cada cinco noches llegan los otros, a los que llamamos los fantasmas blancos.

Aspra, 2022

En ningún momento de la historia se termina de clarificar quienes son los que llegan ni qué hacen, tampoco los que están en la casa.  La huida, es un cuento que probablemente se sostiene en su diseño circular y su buena narración, sin embargo, en cuanto a la historia, ese enigma sobre lo que sería el perseguidor le da mucha vida a la historia. En Escondite, ¿qué pasó? En otros casos el final de este cuento podría verse como un problema porque está aparentemente incompleto, pero en el ecosistema narrativo de la colección de cuentos cobra un sentido particular.

Cuando un cuento se titula No estaba solo, y en efecto se trata de que el personaje principal no estaba solo, puede parecer algo demasiado obvio, sin embargo, quiero resaltar que la construcción no estar solo, es distinta a estar acompañado. En el segundo caso se conoce quién está, y además el verbo es mucho más amigable. En cambio, en el primer caso se sabe nada más que hay algo. Y algo es demasiado impreciso como para sentirse seguro con ello La cabeza de un loco es también, de alguna manera, algo desconocido, extraño para la convención.

El cuento Alas, es uno de los más grandes logros de esta colección narrativa. El final se ha construido casi desde el principio, y la narración cierra en la cabeza del lector y no en el punto final de la historia. Y como cualquier buen final abierto, bien puede ser lo uno o bien puede ser lo otro.

Extendí mis alas. Corrí por la terraza y salté. Lía me esperaba.

Aspra, 2022

La segunda parte de la colección se inaugura con uno de los mejore textos del libro: La otra. Este es un cuento narrado con maestría, que recuerda por momentos a Las panteras y el templo de Abelardo Castillo. Sabemos que lo hará, no se nos muestra, pero lo hará.

Lo desconocido vuelve a aparecer en Revelaciones en la cena. Este es un cuento que en lo particular me puso muy nervioso. Aspra logra transmitir las sensaciones de un adolescente que quiere confrontar la verdad con sus padres.

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El sistema narrativo cambia en los últimos relatos. Los textos en sí mismos no pierden calidad, pero gozan de peor suerte que los de la primera parte. Premoniciones es, digamos, una vuelta y media. Es decir, el narrador nos propone un camino, que termina siendo no cierto, pero que dadas las circunstancias, creemos que se puede repetir, ahora en el mundo de lo real.

Semáforo a las seis y La fe mientras llueve, son una muestra de que se puede contar dos historias con esencia distinta y un final casi idéntico. Ambos bastante bien logrados.

Es necesario resaltar que en estos cuentos predomina la narración en primera persona, hecho que no es para nada casual, ya que es el tipo de narrador al cual le es más fácil desconocer algunos elementos de la historia.

En conclusión, Aspra ha creado un sistema narrativo en el que cada uno de los cuentos es bien acogido. Hay un trabajo sobre lo oculto como factor que favorece al progreso y a la definición narrativa. Son cuentos que gozan de calidad en su lenguaje, en su construcción narrativa y en su contenido. Tampoco es casual la constante referencia a lo oscuro, ya que no sabemos que hay debajo de las sombras. En definitiva, es un libro altamente recomendado.

Josué R. Álvarez

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