Hace poco me encontré con un libro infantil de poemas escrito por Antonio Rubio, llamado Versos vegetales (2001). Es lo que promete, un libro que explora a través de divertidos versos todas las posibilidades vegetales: plantas, flores, frutas, árboles, verduras y demás elementos relacionados.

Utiliza un método de construcción lírica que es tan simple que generalmente pasa desapercibido. Cada poema generalmente se concentra en un aspecto distinto de lo vegetal, las especias, los árboles, por ejemplo. Se hace una lista de diferentes ejemplares de lo tratado, y luego se empareja con elemento que rime con ella. Pomelo / para tu pelo // Regaliz / para tu nariz… (pág. 60). Es capaz, de esta manera, de contar historias, hacer canciones, proponer adivinanzas, etcétera.

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Es necesario aclarar que es un texto muy rico en sus recursos, además de que goza de unas ilustraciones magníficas. Es una excelente manera de introducir a los niños a la botánica y de generar una conciencia lírica.

Estos recursos le permiten a los niños madurar la asociación por campos semánticos, de esta manera explorar nuevas palabras paras nuevas realidades y relacionarlas graciosamente con otras proximidades ya sea fonéticas, semánticas, contextuales o reales.

Josué R. Álvarez