Sé que la idea que plantearé a continuación puede causar mucha polémica, y los literatos y lectores más puristas rechazarán la idea. Pero es inevitable pensarlo cada vez que la escucho:  La calle de las sirenas del grupo Kabah es una canción modernista, es decir, es una canción a lo Juan Ramón Molina y a lo Rubén Darío.

La canción que fue publicada en abril del 96 y que es toda una referencia del pop noventero hace muchas referencias a seres mágicos. En ella podemos encontrar sirenas (lógicamente), unicornios (blancos), hadas, duendes, princesas, un dragón, una bruja y un gigante.

Además, en dos ocasiones se hace referencia al azul (el vestido que trabajan las hadas y el carruaje que las lleva), que es el color más representativo de la estética dariana. Más otros elementos el castillo, la luna y las estrellas, elementos preciosos (en el sentido técnico de la palabra) y propios del Modernismo.

Portada del Álbum «La calle de las sirenas»

El tema producido por Marco Flores se ha interpretado de varias maneras: como una canción ambientalista y hasta se ha dicho que las sirenas son prostitutas. Desde mi punto de vista puedo decir que la letra lo que busca es generar imágenes fantásticas en nuestra cabeza. En todo caso sería una especie de vecindario mágico.

Quiero, también, hacer notar el oxímoron que es la canción desde su propio título. La cultura popular entiende a las sirenas como un ser del agua. ¡Y aquí las tenemos en la luna! ¡Y en las estrellas! A menos claro que no se hable de la luna y las estrellas como tal, sino del reflejo en el mar. Recurso común en la poesía. Y no olvidemos el imperativo «imagínate» o el gigante que es solo un ser humano, que nos indicaría que todo es literalmente una fantasía. Otro detalle destacable es que los primeros cuarenta segundos de la canción es como si se escuchara un canto de sirenas (muy pop, eso sí, y se repite ocho veces).

Y claro, no olvidemos, se trata solamente de una canción, no del texto que cambiará el mundo literario.

Josué R. Álvarez

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